[Episcopal News Service] En una carta sobre el Día Mundial del SIDA 2008, la Obispa Presidenta Katharine Jefferts Schori insta a todos los episcopales a “recordar, orar y trabajar juntos para aliviar el sufrimiento infligido” por la pandemia del VIH/SIDA y “abogar por una vigorosa respuesta de los Estados Unidos a la pandemia del VIH/SIDA inscribiéndose en la red de política http://www.episcopalchurch.org/eppn.”
A continuación se encuentra el texto complete de la carta de la Obispa Presidenta.
---
Día mundial del SIDA 2008
Estimados hermanos y hermanas en Cristo:
Desde 1988 este primer día de diciembre ha sido dedicado a observar el Día Mundial del SIDA. Los episcopales se unen a miles de millones de personas de todo el mundo para considerar la devastación causada por la pandemia del SIDA durante la última generación y para renovar el compromiso de asegurar un futuro sin SIDA para las generaciones futuras. Como nuestro año eclesiástico también comienza, es especialmente apropiado recordar, orar y trabajar juntos para aliviar el sufrimiento infligido por esta enfermedad y sus secuelas.
Como episcopales creemos que somos parte de un cuerpo enfermo de SIDA: el propio Cuerpo de Cristo y en general, el cuerpo de toda la familia de Dios. Más de la mitad de nuestra Comunión Anglicana, entre ellas varias diócesis de la Iglesia Episcopal, vive en países desestabilizados por tasas de infección epidémicas. Las comunidades parroquiales de los Estados Unidos han estado respondiendo al VIH/SIDA durante más de 25 años.
En los Estados Unidos, esta conmemoración anual ocurre en medio de una transición dentro de la democracia americana. Un nuevo presidente y un nuevo congreso formarán la respuesta de nuestro país al VIH/SIDA tanto en nuestra nación como en todo el mundo. Muchos desafíos significativos enfrentarán a nuestros líderes americanos durante los próximos años.
Debemos encontrar formas de edificar sobre los triunfos logrados en la lucha contra el VIH/SIDA en el mundo en vías de desarrollo. El liderato americano desde 2003 ha conseguido tratamiento vital para más de 1,7 millones de personas en el África subsahariana (en contraste con 50.000 en 2002), y continúa apoyando a más de 33 millones de personas con consejería, análisis clínicos y servicios preventivos para casi 13 millones de mujeres embarazadas. Pero así y todo, más de 6 mil personas mueren diariamente como resultado de esta pandemia y las tasas de infección continúan aumentando en las zonas más afectadas. A principios de 2008, el Congreso y el Presidente se comprometieron a aumentar significativamente el apoyo financiero y la renovación de estrategias para la lucha mundial contra el SIDA. Quedará en manos del nuevo congreso y la nueva administración cumplir las promesas que sus antecesores han hecho.
La venidera administración del Presidente electo Obama está solicitando sugerencias de los ciudadanos sobre las prioridades nacionales para el próximo año en http://www.change.org. Quiero instar a todos los episcopales que viven en los Estados Unidos a pedir al Presidente electo Obama y su administración a hacer que la lucha contra el SIDA en nuestra nación y en el mundo sea prioritaria, a pesar de la difícil situación económica. La seguridad y el bienestar del mundo dependen de la salud y el restablecimiento de todos. Ustedes pueden unir su voz a la de otros episcopales que tomarán acción durante los meses y años venideros para abogar por una vigorosa respuesta de los Estados Unidos a la pandemia del VIH/SIDA inscribiéndose en la red de política http://www.episcopalchurch.org/eppn.
Quiero felicitar a los episcopales de la Coalición Nacional Episcopal sobre el SIDA (NEAC), http://www.neac.org, un grupo de base que ha estado trabajando con comunidades episcopales durante más de dos décadas apoyando a los que cuidan de los enfermos, guían, orientan y abogan por una política sobre el SIDA que sea más compasiva. Particularmente quiero invitarles a que consideren el cuestionario de Internet que NEAC ha preparado para que las comunidades conmemoren este Día Mundial del SIDA.
Los cristianos de todo el mundo marcaron ayer el primer domingo de Adviento como una estación de esperanza y expectativa, recordando que “se levantará el sol de justicia trayendo en sus alas salud” (Malaquías 4:2). En este Día Mundial del SIDA ruego que el Dios que acampa con la humanidad nos elevará para trabajar juntos para lograr el sueño divino de salud y vida abundante para toda la creación se haga realidad. Que venga tu reino, oh Señor, con toda presteza.
Su servidora en Cristo,
S. E. Rvma. Katharine Jefferts Schori
Obispa Presidenta de la Iglesia Episcopal