
Obispo presidente dice que episcopales deben comprometerse con el futuro de Haití
[Episcopal News Service] La más amplia Iglesia Episcopal puede ayudar con mayor eficacia a la Diócesis de Haití, destruida por el terremoto, orando, contribuyendo a los esfuerzos de ayuda de emergencia y planeando cómo ayudará a la diócesis a lograr las prioridades de reconstrucción que eventualmente se establecerán.Ésta es la evaluación que dio la Obispo Presidente Katharine Jefferts Schori después de visitar Puerto Príncipe el 8 de febrero para examinar los daños producidos por el terremoto de magnitud 7.0 del 12 de enero.
El Obispo Jean Zaché Duracin y otros miembros sobrevivientes de la diócesis necesitan ayuda ahora y necesitan tiempo para discernir un plan para el futuro, dijo la obispo presidente al Servicio Noticioso Episcopal (ENS por sus siglas en inglés) durante una entrevista realizada el 10 de febrero.
"El reto es que todavía se encuentran en un estado de respuesta a la emergencia y creo que estarán así durante algún tiempo", dijo. "Todavía no pueden conseguir alimentos, agua ni techo para todos los que lo necesitan, así que ése tiene que ser el enfoque inmediato".
Jefferts Schori también dijo que se sentía conmovida por las personas que veía trabajar arduamente en todos los sitios que visitó. Por ejemplo, dijo, en las ruinas de la Universidad Episcopal de Haití "resultaba increíblemente conmovedor ver a esas personas de la universidad utilizando mazos para romper bloques del edificio y poder buscar cuerpos; y está claro que están ahí, uno puede olerlos".
La obispo presidente dijo que fue a Haití después de cooficiar en la consagración y ordenación de la Revda. Griselda Delgado Del Carpio como obispo coadjutor de la Iglesia Episcopal de Cuba porque era esencial asegurar a Duracin que contaba con el apoyo de la más amplia iglesia. Además, dijo que deseaba "darse una idea de cómo podríamos ser más útiles a largo plazo".
La diócesis, conocida localmente como L'Eglise Episcopale d'Haiti, se está ocupando de unos 25,000 haitianos en aproximadamente 20 campamentos improvisados en todo el país. El terremoto dejó un saldo estimado de 230,000 personas muertas y muchas ciudades en ruinas; cantidades innumerables de personas han abandonado la capital para desplazarse al campo.
Jefferts Schori dijo que la iglesia más amplia debe recordar que los episcopales haitianos, incluido Duracin, se están esforzando por cubrir sus necesidades básicas y que la planificación a largo plazo vendrá después.
"El obispo va a necesitar su propio sistema de apoyo con el fin de retomar un liderazgo altamente funcional", dijo. "No esperen que el obispo tenga una estrategia; es demasiado pronto para eso. Está lidiando con sus propias pérdidas que son inmensas".
Por ejemplo, Duracin sólo ha visto tres veces a su esposa Marie-Edithe desde que fue evacuada de Puerto Príncipe unos pocos días después del temblor, debido a que resultó herida de gravedad en el terremoto. La pierna lesionada de Marie-Edithe fue tratada en un principio en Zanmi Lasante, en Cange, y más tarde en el buque hospital USNS Comfort. Desde allí, ella y su hijo James fueron transportados el 9 de febrero por la armada y la fuerza aérea de EE.UU. hasta el Hospital General de Tampa, en Tampa. Dabney Smith, obispo de la Diócesis del Suroeste de Florida, está coordinando la atención pastoral para los Duracin.
Jefferts Schori dijo que en cuanto dejen tras de sí la fase de la respuesta de emergencia, los episcopales haitianos podrán empezar a estabilizar su diócesis y a planear las estrategias para el futuro. Aunque Episcopal Relief & Development (ERD) está bien posicionada para ayudar a la diócesis en sus necesidades de emergencia y para ayudarla a empezar a establecer las prioridades para el futuro así como a desarrollar estrategias para satisfacer esas prioridades, dijo, "ERD no puede hacer todo eso. Por ejemplo, no reconstruyen edificios eclesiales".
La obispo presidente sugirió que "va a haber una inmensa necesidad de establecer asociaciones a largo plazo".
"Las diócesis [en la parte estadounidense de la Iglesia Episcopal] probablemente puedan ser sumamente útiles a la hora de pensar en cómo pueden movilizar a las personas para ayudar en esa tarea", dijo.
Sugirió que esas diócesis podrían "iniciar sus propios fondos de reconstrucción con la confianza de que la dirección para saber cómo utilizar esos fondos se encuentra en algún momento del futuro".
Mientras tanto, Jefferts Schori dijo que deseaba desalentar a las diócesis de decidir por sí mismas el reconstruir una iglesia haitiana específica o un edificio del ministerio diocesano.
"Las prioridades van a tener que venir de la Diócesis de Haití —las prioridades y la estrategia— y van a tener que pasar unos meses antes de que empiecen a surgir", dijo.
Se hace un llamado a los episcopales a orar por sus hermanos y hermanas en Haití, dijo, y a hacer donativos a Episcopal Relief & Development.
"Ustedes [también] pueden empezar a pedir a su parroquia y diócesis que comiencen a pensar en los esfuerzos de reconstrucción a más largo plazo", agregó. "Reunir fondos para ese fin es probablemente la acción más apropiada".
Jefferts Schori exhortó a los episcopales a comprometerse a ayudar en lo que será un proceso de varios años de reconstrucción y redesarrollo.
"Desde hace 150 años la Diócesis de Haití ha tenido un efecto importante en la nación de Haití", dijo. "Lo volverán a tener, pero tendrán que pasar varios años para que puedan funcionar al mismo nivel que antes del terremoto".
La obispo presidente reconoció que tal enfoque a largo plazo puede ser un desafío en sí mismo.
"Mantener una conciencia de la naturaleza continua de esta tragedia va a ser lo más difícil para, por lo menos, aquellos de nosotros que vivimos en una sociedad que siempre pasa al siguiente tema", dijo.
Jefferts Schori visitó Puerto Príncipe con la Revda. Lauren Stanley, uno los cuatro misioneros de la Iglesia Episcopal asignados a Haití y la única que no se encontraba en el país en el momento del terremoto del 12 de enero. Duracin ha pedido a Stanley que ayude a la diócesis a coordinar las ofertas de ayuda y recuperación realizadas por otros en la Iglesia Episcopal y que cuente la historia de la diócesis.
"Está llena de energía. Está trabajando tiempo extra. Está trabajando al 150 por ciento", dijo Jefferts Schori a ENS, señalando que durante los primeros cinco meses de Stanley en Haití, ella había establecido buenas relaciones de trabajo con los clérigos haitianos y había aprendido a hablar en el idioma criollo.
"Entiende muy claramente los retos y las complicaciones sistémicas, así que es una testigo inmensamente eficaz tanto aquí [en EE.UU.] como en Haití para los retos y necesidades actuales", dijo Jefferts Schori.




